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jueves, 20 de enero de 2011

Pionner One

Según su propia web, Pionner One es una serie dramática sobre la investigación efectuada acerca de una nave espacial soviética perdida desde la Guerra Fría. Así leído y sin conocer el origen y el método mediante el cual dicha serie está viendo la luz, se queda uno un poco frío, ¿verdad?. Sumerjámonos un poco más en el asunto. Como ya adelanté en una anterior entrada, la serie está siendo financiada por los fans a través de la plataforma Kickstarter y estrenada directamente, episodio por episodio, en las redes de intercambio de archivos de modo gratuito. El episodio piloto costó aproximadamente unos 6000 dólares, y el resultado fue éste que os muestro ipso facto:

PIONEER ONE "Pilot" from Pioneer One on Vimeo.



Está claro que los decorados no son los mejores del mundo y que la dirección tiene errores de bulto. Tampoco el elenco protagonista se ganará un lugar destacado en tu corazoncito de adultescente (ni en tu colección de pósters) junto a los grandes de la Sci-Fi. Incluso personajes fundamentales de la trama son interpretados por actores distintos de un episodio para otro (algo que me pareció muy WTF). Pero aún así, habría que ser un pobre desgraciado que hubiera sido reeducado vía Tratamiento Ludovico para adorar Cine de Barrio para no disfrutar esta serie.

Recientemente fue estrenado el episodio 2, cuyo visionado gratuito podéis encontrar en la web de la serie y que realmente ha subido el nivel de calidad con respecto al Piloto.

En resumidas cuentas, y como opinión final, se trata de un adorable proyecto con multitud de guiños y pequeños homenajes (ya os dije que uno de los personajes está inspirado en Robert Zubrin, uno de los máximos defensores de la colonización marciana y al que no os costará identificar en la serie) a muchas figuras de la Ciencia y la Ciencia Ficción que puede resultar un poco cutre en las formas, pero jamás en el fondo.
domingo, 9 de enero de 2011

El Viaje Interestelar: Una espera de 200 años.




200 años. Ése es el plazo de espera fijado por Marc Millis, un antiguo científico especializado en propulsión de la NASA, para poder disponer de la energía suficiente que sería necesaria para llevar una misión de 75 años de duración hasta Alpha Centauri.



Dicha cantidad de energía, 1018 julios, viene a ser equivalente al total de energía consumida por el planeta entero en el período de un año. Las variables tenidas en cuenta para efectuar el cálculo han sido, entre otras, los usos individuales de energía, la energía requerida por la misión, prioridades sociales del uso de la misma por parte de una tripulación de 500 personas, además de utilizar las tendencias de consumo energético obtenidas de analizar los datos proporcionados por las misiones del Transbordador de los últimos 30 años.

Nótese que estos son datos en "crudo", sin tener en cuenta la voluntad política ni la valoración en coste económico del proyecto. Es sólo una valoración en medidas energéticas.

El problema con este tipo de proyectos (aún cuando sean en un estado meramente especulativo, como el que nos atañe) además de un inasumible coste económico que jamás sería recuperable dado que cualquier beneficio sería obtenido muchas décadas después (con lo que sería un beneficio 0) es que, cuando nos manejamos en estas distancias de millones de kilómetros y de décadas de duración, se corre el riesgo de que una misión posterior con sistemas de propulsión más modernos llegue a adelantar a la primera mientras ésta todavía está en camino.

Por ello, suele decirse que el tiempo máximo teórico de duración de una misión interestelar no debe ser nunca superior a 50 años, ya que se corre el riesgo de la obsolescencia incluso antes de haber llegado a su destino.

A nivel teórico y siempre en el terreno especulativo, se han hecho diversos proyectos (nunca materializados) encaminados al envío de misiones (tripuladas o no) a los sistemas estelares más próximos por parte de la NASA con el Proyecto Longshot y la Sociedad Interplanetaria Británica con su Proyecto Daedalus.

La inviabilidad económica del proyecto y la imposibilidad de beneficio alguno en un plazo razonable de tiempo son siempre la barrera que impide que hayamos enviado misiones interestelares a nuestras estrellas más próximas, pero es posible que en Mayo de este mismo año los encargados de materializar estos (de momento) sueños más propios de la Sci-Fi que de la realidad tengan una nueva motivación extra desligada del factor económico: El posible anuncio del descubrimiento de un planeta habitable con las condiciones terrestres. Así se desprende de los datos recibidos hasta ahora y mediante el uso de proyecciones matemáticas según los profesores Samuel Arbesmans y Gregory Laughlins, de Harvard y la Universidad de Santa Cruz, California, respectivamente, basándose en las observaciones y los datos proporcionados por el Observatorio Kepler de la NASA. Sus conclusiones pueden ser leídas aquí.

Dicho anuncio podría despertar el espíritu aventurero al que tantas veces ha apelado Robert Zubrin, uno de los más acérrimos defensores de la colonización humana del espacio, comenzando por Marte. Su alocución ante una Comisión del Senado en 2003 es un clásico entre sus seguidores e incluso ha sido homenajeada (en mi opinión) por la serie indie de ciencia ficción Pioneer One creando un personaje a imagen y semejanza del propio Zubrin.